CARISMA MSC

Entendemos por Carisma todo don recibido de Dios por una persona y para el bien de la Iglesia y de los hombres (1ª Cor. 12). Son varios los dones recibidos por el P. Julio Chevalier que han conformado nuestro carisma. Dichos dones configuran una manera de ser, un estilo de vida. En este caso, nuestro estilo de vida MSC.

En primer lugar, una constante preocupación por las necesidades materiales y espirituales de los hombres de su tiempo. Lo que el P. Chevalier llamaba: "los males del mundo moderno". "Estaremos atentos, como lo estaba nuestro Fundador, a los que sufren y a los que están en necesidad" (Const. MSC 21).

 En segundo lugar, su respuesta a estos "males del mundo moderno", con su compromiso pastoral y con la fundación de la Congregación. Animados por la "Espiritualidad del Corazón", queremos comunicar a todos los hombres que Dios siempre nos responde con amor y misericordia. Y la mejor prueba de ello es el amor manifestado en el Corazón de Cristo Jesús. Esta Espiritualidad del Corazón es la que va a informar el carisma propio de la Congregación. "En un esfuerzo constante por participar de los sentimientos del Corazón de Cristo, estaremos atentos a todas las necesidades y aspiraciones humanas" (Const. MSC. 24).

 Desde este Carisma MSC no podemos quedar indiferentes a los males de nuestros hermanos. De esta preocupación y compromiso surge un espíritu misionero que ha llevado a la Congregación a hacerse presente en infinidad de países, pueblos y circunstancias humanas. "Como Él, somos enviados al mundo para proclamar la Buena Noticia de que Dios es un Padre que muestra su preocupación por los pobres y los que sufren y que, al darnos su amor, da sentido a la vida" (Const. MSC 20).

Resumiendo: Nuestro Carisma se construye sobre cuatro convicciones profundas:

1. Los hombres de todos los tiempos y de todas las culturas están aquejados de males espirituales y materiales que les hacen sufrir.

2. Dios, que ama con Corazón humano y divino a cada persona, quiere manifestar y hacer sentir este amor personal a cada uno de sus hijos.

3. Nosotros estamos llamados, desde la comprensión de este amor de Dios, manifestado en el Corazón de Cristo, a compartir la vida de estos hermanos y a manifestarles el Amor que Dios les tiene.

 4. Esta misión no sólo la realizamos como individuos aislados sino desde la fuerza testimonial de la comunidad religiosa MSC

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