NUESTROS MÁRTIRES

En la historia de la Provincia MSC española no podía faltar la paradoja de la vida cristiana. El Maestro "pasó haciendo el bien", y terminó crucificado en su juventud. También algunos miembros de la Provincia, en horas de tinieblas y de persecución religiosa, fueron arrebatados injustamente de este mundo. Esperamos que en breve podamos dar a ese sacrificio el título glorioso de "Martirio" con el reconocimiento oficial de la Iglesia. Ya está introducida la Causa de Beatificación de siete MSC (entre 20 y 28 años) que fueron inmolados el 29 de septiembre de 1936 en Seriñá (Gerona), durante la Guerra Civil española; y de tres MSC españoles que fueron sacrificados entre junio del 80 y febrero del 81 en el Quiché (Guatemala), donde ejercían su labor misionera con toda la fuerza de su juventud (el de más edad), 48 años.

No buscaron directamente el martirio; pero podían haberse retirado a tiempo o podían haber negado de palabra o de obra su condición de religiosos o sacerdotes, abandonando su comunidad y su misión. Ante la sinrazón y el absurdo de las fuerzas del mal, rubricaron con su propia sangre su firme voluntad de permanecer fieles a Dios y a los hermanos. Si el móvil para segar la vida de los mártires del 36 en España fue la fidelidad a su fe y consagración religiosa, la opción y compromiso con los más pobres fue lo que llevó a la muerte a los mártires de los 80 en Guatemala.

Otros tres MSC, también en el 36, fueron sacrificados en Barcelona, y dos más murieron violentamente, en torno a los 80, en nuestras misiones de Centroamérica, sencillamente porque enseñaron y vivieron el mensaje evangélico de liberación propuesto por Jesús de Nazaret.

Volvieron a cumplirse las palabras del Señor sobre el grano de trigo que ha de caer en tierra y morir para dar fruto abundante, y aquello de "sangre de Mártires, semilla de cristianos". En España y en nuestras misiones de Centroamérica brotaron con abundancia las vocaciones MSC.

Y sigue viva y operante la invitación de las Constituciones de los Misioneros del Sagrado Corazón: " Siguiendo el ejemplo de Jesús, nos esforzaremos por llevar a los demás a Dios con bondad y dulzura, para unirlos a Él mediante el amor y librarlos del temor. Confiando en la gracia de Dios, estaremos dispuestos a dar, si es preciso, nuestra vida por ellos".

 

 

MÁRTIRES DE CANET DE MAR

Eran siete. Fueron asesinados el 29 de septiembre de 1936 en Pont de Ser, entre Bañolas y Besalú (Gerona), por el mero hecho de “ser frailes”. Una casa en ruinas fue el único testigo. Sus restos mortales, fueron trasladados más tarde al cementerio de Canet de Mar. La Causa de Beatificación, superó ya todos los trámites diocesanos y está en Roma, en la Congregación para las Causas de los Santos, pendiente sólo del reconocimiento papal que establecerá la santidad de estos mártires. 

P. Antonio Arribas Hortigüela

Nació en Cardeñadijo (Burgos) el 29 de abril de 1908. Llevaba diez años como profeso en la Congregación de Misioneros del Sagrado Corazón, y poco más de un año de sacerdocio. Su primer y único destino fue la Pequeña Obra (Seminario Misionero MSC) de Canet de Mar. En el momento supremo del sacrificio fue el que dio el grito de “Viva Cristo Rey”, que una ráfaga de ametralladora impidió terminar. Tenía 28 años.

 

 

TAMBIEN DIERON SU VIDA…

P. Florentino Díaz Fernández

Nació en Serrapio (Asturias), el 27 de noviembre de 1887. Fue alumno de la Pequeña Obra. Su Profesión religiosa la hizo en Canet de Mar el 16 de mayo de 1916. Fue ordenado sacerdote en Lovaina (Bélgica) el 15 de mayo de 1921. En 1935 fue nombrado Director del Colegio de San Miguel, en Barcelona. Detenido en casa de unos amigos el 12 de octubre de 1936, su pista se perdió definitivamente desde ese momento. Más tarde, acabada la Guerra Civil, sus ropas fueron reconocidas por esos amigos en una fosa común.

 

P. Melanio Macho Rodríguez

Nació en Villafría (Palencia), en 23 de octubre de 1909. Alumno de la Pequeña Obra. Hizo su noviciado en Canet de Mar. Pronunció los primeros votos el 30 de septiembre de 1917. Estudió Teología en Roma. Fue ordenado sacerdote el 24 de febrero de 1934. Durante la persecución religiosa que siguió al comienzo de la Guerra Civil de 1936, tuvo que abandonar el Colegio de San Miguel, donde trabajaba como profesor y refugiarse en casa de unos amigos. La traición de la criada de la familia permitió su detención. No se supo nada más de él. Se pudo saber que había sido asesinado por una fotografía aparecida en el Hospital Clínico de Barcelona, donde aparecía con el rostro completamente desfigurado y lleno de sangre.

 

MÁRTIRES EN GUATEMALA

P. José Mª Gran Cirera

Había nacido en Barcelona el 27 de abril de 1945. Estudió en el Colegio San Miguel, dirigido por los Misioneros del Sagrado Corazón. Se tituló en peritaje Industrial. Después del noviciado en la Congregación (1965), hizo su primera Profesión religiosa, el 8 de septiembre de 1966. Fue ordenado sacerdote el 9-VI-1972 en Valladolid. Destinado a la Misión de El Quiché (Guatemala) tres años después (1975), donde trabajó en los lugares de mayor riesgo, fue asesinado en las montañas de Chajul, junto con su catequista Domingo, cuando regresaba de su recorrido apostólico. Está enterrado en Chajul.

 

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