El “estilo misionero”, explicado por el Papa Francisco

OMPRESS-ROMA (16-07-18) Ayer, en el rezo del Ángelus en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco centró su intervención en el “estilo misionero”. Comentando el Evangelio de este domingo, el envío de los doce en misión, el Papa resumía este estilo misionero en dos puntos: la misión tiene un centro, la misión tiene un rostro.

El centro de referencia es la persona de Jesús, “el ir y operar de los doce aparece como el irradiarse desde un centro”, lo que manifiesta “cómo los Apóstoles no tienen nada propio que anunciar, ni capacidades propias que demostrar, sino que hablan y actúan en cuanto ‘enviados’, en cuanto mensajeros de Jesús”. También para nosotros, decía el Papa, bautizados, nuestra misión es auténtica “solo a partir de su centro inmutable que es Jesús”.

El rostro, la segunda característica del estilo misionero, se manifiesta “en la pobreza de medios”. Recordando los consejos de Jesús de no llevar ni bastón, ni pan, ni dinero, el Papa Francisco explicaba que “el Maestro los quiere libres y ligeros, sin apoyos y sin favores, seguros solo del amor de Él que los envía, fuertes solo por su palabra que van a anunciar. El bastón y las sandalias son la dotación de los peregrinos, porque tales son los mensajeros del reino de Dios, no managers omnipotentes, no funcionarios inamovibles, no divos en tournée”.

Y a este “rostro” pertenece también el modo en que viene acogido el mensaje: “puede ocurrir de hecho que no seas acogidos o escuchados. También esto es pobreza: la experiencia del fracaso. Lo sucedido con Jesús, que fue rechazado y crucificado, prefigura el destino de su mensajero. Y solo si estamos unidos a Él, muerto y resucitado, lograremos encontrar el coraje de la evangelización”.

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